AdBlockers y publicidad online: Cifras e Impactos

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La publicidad online es una molestia para los internautas. Así lo demuestran la práctica totalidad de los estudios que han realizado esta pregunta a los usuarios que navegan a diario desde sus dispositivos consumiendo contenidos, en su mayoría, gratuitos. El 16% de ellos considera incluso, según el último estudio de IAB Spain sobre el uso de AdBlockers en España, que cualquier tipo de publicidad es molesta. Pese a ello, los pop-ups, los anuncios que no se pueden saltar antes de acceder a un contenido y los vídeos/audios con autorreproducción son los que lideran la lista de los más odiados; mientras que el 62% de usuarios considera que es en la navegación desde móviles en la que más incómoda resulta la experiencia publicitaria.

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Estos datos justifican el considerable incremento en uso que están teniendo los AdBlockers, extensiones para los navegadores cuya funcionalidad es hacer desaparecer la publicidad de nuestros dispositivos electrónicos: resultados pagados, banners, publicidad en vídeo… La mitad de los internautas de nuestro país conoce ya lo que son los AdBlockers, mientras que el 50% de los que los conocen afirman estar usándolos de forma habitual.

En este sentido, hay que hacer dos apuntes que desmontaremos más adelante:

  • Los AdBlockers justifican su actuación afirmando que luchan por una publicidad no intrusiva y limpia, facilitando una lista blanca o whitelist para aquellos sitios webs que generan ingresos de publicidad aceptable, es decir, aquella que no interrumpe la experiencia del usuario mientras consume el contenido y que deja claro que se trata de publicidad.
  • Un 36% de los internautas españoles considera que la utilización de los AdBlockers no ocasiona pérdidas en el mercado publicitario.

Pues bien, pasemos a desmontar ambas afirmaciones. Por un lado, el idilio de la lista blanca de sitios permitidos termina en el momento en el que los mismos desarrolladores de esta iniciativa han asegurado que, como el negocio no se sustenta solo, admiten ciertos pagos de grandes compañías a cambio de su inclusión en esta lista. Aquí acaba entonces la democratización del servicio, puesto a que se presentan a sí mismos como un intermediario que decide libremente quién tiene y quién no tiene que pagar y de qué cantidad estamos hablando. En definitiva, un secuestro publicitario con recompensa a cambio de volver a generar ingresos.

En segundo lugar, la realidad está muy lejos de lo que cree ese 36% de internautas que afirma que esta práctica no genera pérdidas. A nivel mundial, se estiman unas pérdidas de 21.800 mil millones de dólares americanos solo el pasado año 2015, mientras que en España, el 25,9% de la publicidad es bloqueada por los usuarios, provocando una reducción de los ingresos en webs y blogs proporcional a dicha cifra. Pero, ¿quién pierde dinero? Hay quien piensa que solo se hace daño a las empresas que se anuncian pero, en realidad, son las webs y blogs que se sustentan de estos ingresos para ofrecer contenido gratuito a sus usuarios los que acaban viendo reducida esta partida de forma considerable. Siendo la publicidad la principal fuente de ingresos de numerosos medios online, ¿en qué se diferencia bloquear anuncios de piratear vídeos o canciones? Moralmente, en nada, ya que son los anuncios la moneda de cambio de la gran cantidad de información a la que accedemos diariamente desde ordenadores y dispositivos móviles.

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Ante esta realidad, son varias las alternativas que han surgido, principalmente cuatro:

Inclusión en listas blancas de forma gratuita o de pago, en función de la cantidad de ingresos de la compañía.

Inserción de scripts en las webs para saltarse los AdBlockers.

Negación del contenido a los usuarios que usan este tipo de extensiones: medios como The New York Times muestran ya un mensaje cuando un usuario entra a su web con un AdBlocker activado: “Las mejores cosas en la vida no son gratis. La publicidad ayuda a financiar el periodismo. Para continuar leyendo, puedes realizar una donación o incluirnos en tu extensión como sitio permitido.”

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Creación de nuevas formas publicitarias que pasan el filtro: muchas marcas se decantan ahora por el marketing de contenidos, aportando contenido patrocinado por una marca que ofrezca algo de interés para los usuarios, o bien por el marketing de influencers, con publicidad incrustada de forma no explícita en las publicaciones de instagramers, youtubers y demás celebridades 2.0. Hecha la ley, hecha la trampa.

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En definitiva, los AdBlockers, si bien parten de una premisa muy positiva como es eliminar aquella publicidad que es intrusiva para el usuario, han desembocado en una forma de hacer dinero a cambio de que grandes sitios muestren su publicidad, en nuevos formatos publicitarios igual o más cuestionables (¿alguien ha visto en Instagram algún indicativo de que se trata de publicidad pagada cuando un famoso se hace una foto con una crema o una prenda de ropa?) y en miles de millones de pérdidas para sitios web de todos los tamaños.

 

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